Desarrollo
Armar una fábrica no significa automatizar todo.
🙈 Tenía una idea: una fábrica de software. Sin cientos de ingenieros. Un piso que produce como produce una pizzería: de noche, sin que nadie esté frente al horno.
Viendo el avance de las plataformas de IA entendí que estábamos frente a un CAMBIO DE PARADIGMA. No de herramientas. De cómo se construye software.
Levanté un servidor dedicado. Le puse nombre a cinco agentes. Y me fui a dormir.
El trabajo no fue crear los agentes. Eso es lo fácil. Lo que duele es lo otro:
- Las REGLAS. Qué entra al horno y qué no.
- Los HANDOFFS. De quién a quién pasa la pizza. Con qué. Antes de qué.
- Los espacios. Cada quien su tabla. Su repo. Su memoria.
- Los estatus de los tickets.
PRD READY.QA NEED REVIEW.REVIEW FAIL. Sin estatus, no hay línea. Hay un chat. - Cómo se hablan. Quién le escribe a quién. Qué se documenta. Qué se escala.
- Y, sobre todo, la RESPONSABILIDAD de cada quien. Olivia no codea. Fígaro no deploya. Luna no parcha. Betty toma la orden. Tech cacha atrás.
A la mañana siguiente había tickets movidos. Un PR. Un comentario de QA.
No era magia. Era eso: un proceso. Una línea de producción. Todavía con las luces prendidas. (Dalia todavía no llega al turno de deploy.)
Es una pizzería. No un milagro.
En las plantas de verdad hay un truco raro: pueden apagar las luces. Los robots no las necesitan. Por eso les dicen dark factory.
Yo la entiendo más fácil. Es una pizzería.
Una MÁQUINA que cocina pizzas. Tú no estás frente al horno todo el turno. La máquina hornea. De noche. Sin que le prendan la luz.
Pero la máquina no inventa la pizza.
Lo que entra es el PRD. Product Requirements Document, si te gusta el nombre largo. En cristiano: el pedido escrito. Qué hay que construir, para quién, para qué, y cómo sabemos que ya está. La pizza cruda. Masa, salsa, ingredientes. Si viene mal armada —sin tamaño, sin decir si es hawaiana o si lleva piña, con la mitad de la receta en la cabeza de alguien— el horno no la salva. Cocina más rápido el desastre. Sale una pizza que nadie pidió. Y ahora tienes que tirarla. Más cara. Más caliente.
La dark factory de Apunto es ese horno. OpenClaw 2.0. Tickets en vez de charolas.
Y atrás, en la ventanilla, alguien tiene que CACHARLA. No un héroe. El equipo. Developer y QA. ¿Salió entera? ¿Se rompió algo en el camino? ¿El proceso avanzó o se atascó a mitad del horno y nadie se dio cuenta?
¿Y qué pasa cuando la pizza se QUEDA ATORADA dentro de la máquina?
No llega a la ventanilla. El pedido sigue “en el horno”. El cliente espera. Y tú no sabes si se quemó, si se trabó la banda, o si un tornillo que siempre se afloja se aflojó otra vez.
¿Cómo la sacan? ¿Cómo la limpian? ¿Cómo corrigen? ¿Cuánto tiempo se pierde?
Es una apuesta CARA. Cada minuto que la máquina está trabada, la línea no cocina. Un agente colgado. Un estatus que nadie movió. Un handoff que se rompió a mitad. Un workspace sucio. Eso no es “un bug del bot”. Es una pizza carbonizada y un turno tirado.
Por eso quieren que la máquina esté siempre aceitada y lista. Por eso el MANTENIMIENTO no es un extra. Es el trabajo. Las reglas. Los estatus. Cómo se hablan. Las responsabilidades. Si no le das mantenimiento al horno, un día lo abres y encuentras tres pizzas pegadas y un cliente que ya se fue.
Sin pizza bien preparada al frente, sin gente que la cache atrás, y sin un horno aceitado, no tienes pizzería. Tienes un horno caro haciendo humo.
Si no sueltas el teclado, no es una fábrica
Hace un año escribí que automatizar todo no es la solución. Un cliente me pidió conciliar cobranza. Dos semanas. Y siguió haciéndolo a mano para “revisar” el automático.
Les habíamos agregado un paso. No les habíamos quitado uno.
Porque esto también es CULTURA. Tener tecnología no parcha un equipo. No arregla el diseño. No arregla los procesos. No arregla los handoffs. No arregla la comunicación.
Si el equipo no se habla, si el batón no cambia de mano, si nadie sabe de quién es la pizza… el horno solo hace más rápido el desorden. Una APP nueva encima de un proceso roto no es una fábrica. Es el mismo caos, con GPU.
La dark factory tiene el mismo veneno, solo que huele a queso quemado. Si Fígaro saca la pizza y nosotros —cuatro en tech— la volvemos a armar a las 11 de la noche “por si acaso”, no armamos una fábrica. Duplicamos el turno. Y la pizza se enfrió dos veces.
Ya me pasó. (💩 shit happens.)
Una automatización no es una herramienta que agregas. Es un pedazo de trabajo que alguien tiene que DEJAR de hacer. Aquí ese alguien somos nosotros. El código operativo. El QA de “déjame verlo un segundo”. El deploy a las 2am porque “así estoy más tranquilo”.
Si no lo soltamos, los agentes son teatro con GPU. Un horno prendido y cuatro personas todavía amasando a un lado.
Querer un dark factory CUESTA. A mí me costó intentarlo varias veces.
Romper el sistema. Meter bugs que nadie pidió. Hacer que Customer Success, Producto y otras áreas se estiraran de los pelos. No porque el horno fuera malo. Porque no dejé claro el objetivo. Para qué estábamos construyendo esto. Qué problema iba a dejar de existir el día que prendiera. Y qué problemas IBA A GENERAR el día que empezara a operar.
Eso último fue el golpe.
De pronto teníamos más releases que nunca. El horno escupía. Y no había manos para revisar las cosas tan rápido como entraban. QA saturado. PRs que nadie alcanzaba a voltear. El cliente recibía pizzas a medio cocer.
Ahí entendí lo obvio, tarde: si metes algo de mala calidad, eso es lo que sale. El horno no arregla la masa. La cocina más rápido.
Sin eso, el resto de la empresa solo ve humo. Una máquina cara. Pizzas que nadie ordenó. Y gente buena preguntándose por qué les cayó esto encima.
Hay pizzas que se hacen a mano
No podemos esperar que la máquina haga TODOS los tipos de pizza.
Hay pizzas de banda. Las que salen iguales. Las que el horno ya sabe. Un bug con repro. Un fix con tests. Un PRD que cabe en una receta. Esas SÍ van a la dark factory.
Y hay pizzas de horno de ladrillo.
Se siente cuando alguien las cocina a mano. Toma su tiempo. Mira la temperatura. Mide. Entiende cómo está el fuego. Crea una experiencia que la banda no puede copiar. El sabor es otro. El cliente lo nota.
Lo mismo pasa con el código.
Hay cosas que no se pueden cambiar por un agente. El TOQUE del humano es lo que cambia el producto. Esos pincelazos extra que solo nosotros sabemos: cómo va a interactuar la persona con el sistema. Dónde se traba. Qué le da confianza. Qué le da miedo. El detalle que no está en el ticket y que, si lo omites, la pizza sale “bien” y nadie la pide otra vez.
La máquina cocina volumen. El horno de ladrillo cocina criterio.
Si metes las dos al mismo horno, quemas la que importaba.
La tercera regla: la pizza entra bien. Alguien la cacha atrás.
La regla de oro sigue: automatiza lo que mueve la cuenta. En Apunto eso es el ciclo bug → fix → producción. Cada hora que un forwarder espera un arreglo es dinero parado.
La segunda regla también: alguien tiene que soltar el proceso viejo. Nombre y apellido. Fecha.
En una dark factory hay una tercera. En realidad son dos, y las dos duelen.
- La pizza que entra. El PRD. El pedido. Qué se va a construir, para quién, para qué, y cómo se ve “listo”. Si está flojo, la máquina no “completa el pensamiento”. Hornea el hueco. Olivia está en la puerta del horno por eso: revisa PRDs, prioriza, y no deja pasar un pedido a medias.
- Quien cacha atrás. Developer y QA. Fígaro saca la pizza del horno —el PR— y Luna la voltea: ¿el proceso avanzó bien? ¿nada se rompió? Si falla tres veces, sale de la máquina y la cachamos nosotros.
REVIEW BY HUMAN. Porque hay pizzas que el horno no debe servir.
TÚ ya no armas cada pizza a mano. Tú decides cuál entra al horno. Y atrás hay un equipo con los guantes puestos. No una sola persona.
Nosotros no estamos en el diff de las 3am. Estamos en dos sitios: la receta que entra, y la ventanilla de salida.
Cinco en la cocina. Cuatro en el piso.
El horno no reemplaza a tech. Somos cuatro personas en tech de Apunto. Los cinco agentes no son más developers. Son estaciones. Mostrador, puerta del horno, horno, ventanilla, mesa. Nosotros armamos la pizza y la cachamos atrás.
Las estaciones, hoy, caben en una servilleta:
- 🧠 Olivia — CEO adjunta. Revisa PRDs. Prioriza bugs. Mueve ClickUp. No escribe código de Apunto. (Si Olivia codea, se rompe la línea. Ella no cocina. Decide qué pizza entra.)
- 🛠️ Fígaro — el CTO agente. El que está en el horno. Toma tickets en
PRD READY,REVIEW FAILyREADY FOR DEVS. Clona el repo a SU workspace. Desarrolla. Abre el PR. Lo pasa a la ventanilla. - 🔎 Luna — QA. Cacha. Toma
QA NEED REVIEW. Si falla:REVIEW FAIL, lo documenta, avisa a Fígaro. Si pasa:REVIEW DONE. Si falla tres veces:REVIEW BY HUMAN. No parcha. Reporta. ¿Avanzó todo? ¿Se rompió algo? - 🚀 Dalia — DevOps. Configurada. Todavía apagada. Cuando prenda:
REVIEW DONE→ deploy a producción → New Relic →DONE. Si truena: rollback e incidente. El que lleva la caja a la mesa. Todavía no llega a su turno. - 💬 Betty — El mostrador. Toma las órdenes de los clientes en Chatwoot. Customer support siempre es la voz del cliente: si la pizza sale mal, el cliente no le habla al horno. Le habla a ella. No cocina. Trae el pedido.
Y nosotros. Cuatro humanos en tech. Recetas, arquitectura, el “esta no se sirve”. Si el PRD sale de una sola cabeza, o si una sola persona cacha todas las pizzas, el horno no escala. Solo se ocupa.
Un bug no debería pedirte permiso para avanzar
Así corre un bug cuando trae el tag darkfactory:
- Entra a ClickUp. El pedido. Muchas veces lo trajo Betty: la voz del cliente, escrita.
- Olivia mira la pizza cruda. Severidad. Si está lista,
READY FOR DEVS. Al horno. - Fígaro la cocina. Abre PR. Mueve a
QA NEED REVIEW. A la ventanilla. - Luna la cacha. ¿El proceso avanzó? ¿nada se rompió?
- Si pasa:
REVIEW DONE. Dalia, el día que prenda, la sirve.DONE. - Si falla:
REVIEW FAIL. De vuelta al horno. Fígaro. Sin drama. Sin junta. Sin “¿quién toma esto?”
Un feature es el mismo pasillo, con más receta al inicio. El PRD. Olivia lo pasa a PRD READY solo si se puede cocinar. El resto del equipo ya sabe qué hacer.
El handoff es el producto. Si la pizza no cambia de dueño sola —de la charola al horno, del horno a la ventanilla— no tienes fábrica. Tienes un grupo de WhatsApp con modelos caros.
OpenClaw no es la magia. Es el horno.
La receta, hoy, no es un PDF de 40 páginas:
- Un servidor dedicado. Monterrey.
- OpenClaw 2.0 corriendo los agentes.
- Cada agente con SU modelo. Unos usan Kimi K2.7 Code. Otros usan Opus 5 para planear. El modelo respalda cómo trabaja y el set de reglas que lo acompaña. Cada modelo es bueno para algo. No todos al mismo horno.
- ClickUp como la banda. GitHub para los PRs. Cada agente con su workspace y su memoria.
Eso es el piso. El proceso es lo que evita que se incendie: calidad del PRD antes de que entre, QA obligatorio antes de servir, y cuatro humanos en las decisiones que sí duelen.
No es “deja el repo solo y reza”. Es: prepara bien la pizza, deja que el horno cocine, métela en la caja, prepárale la salida… y AHORA sí, a la ventanilla. Un cliente hambriento. Quiere ver una mejora. O que le corrijan el error. No un experimento. Una pizza que se puede servir.
Esto es el INICIO de la fábrica. Toda fábrica empieza con una línea. Una. La de desarrollo. Pizzas de código.
Poco a poco vamos a entender cómo los equipos pueden usar esta idea para otras funciones. Atención a clientes. Ventas. Producto. Otra línea. Otro horno. La misma receta: pedido claro, handoff, alguien que cache, mantenimiento.
Hoy prende una. Mañana la cocina crece.
💡 La pregunta
¿Qué proceso podrías empezar a entender mañana?
Todavía no construyas la fábrica.
Primero analiza qué puedes empezar a automatizar. Cómo funciona de verdad. A la gente. A los procesos. No el flujo del wiki. El que usan cuando el wiki miente.
Cuando ya lo veas, AHORA sí piensa en esa línea de producción. Un pedido de verdad. Un cliente en la ventanilla.
Y si falla —va a fallar— recuerda: una fábrica necesita mucha calibración. Mucho trabajo. No opera a toda velocidad el primer día.
Empieza lento. Empieza con buenas preguntas.
Pero empieza.
Cuéntamelo. Escríbeme o por LinkedIn. Siempre es un gusto hablar con ese chef que está cocinando nuevas recetas, nuevos productos. El que tiene hambre de construir. Y de hacer pizza. 🐭👨🍳🍅
Si estás atorado entre “quiero agentes” y “seguimos siendo nosotros los que codeamos a las 11”, platiquemos un rato. Casi siempre el problema no es el horno. Es la pizza que metiste. O que una sola persona estaba atrás para cacharla.